martes, 18 de diciembre de 2007

Escucho música



Escucho música… y sin querer tocan nuestra canción,
Sin querer escucho tu voz en las partículas del aire,
Te veo en la más mínima alusión a nada…
Escucho música cuando me acuerdo de ti,
La marcha más triste y la forma más bella,
La brisa más fría y los ángeles más hermosos,
Escucho música, la melodía de tus ojos,
Danzantes en el iris, por nubes tus pestañas,
Por lluvia las mías, que cuando escucho música se abalanzan
Cual diluvio en mis pupilas…

Escucho música con tu risa,
Con tu papel arrugado y escrito con tinta escarlata,
Te veo en los surcos que hacen las nubes
Mostrando la celeste sábana que se ha convertido en mi consuelo.

Cuando te siento escucho música,
Escucho música cuando tus manos se manifiestan
Bajo la calidez de mis palmas, cuando imagino tu presencia como el viento,
Chocando frente a mi rostro,
Ansioso de ser rozado siquiera por tus cabellos,
Tropel de emociones, caídas bajas, la vida sin nada…
La vida sin tu voz, la callada y silenciosa llamarada encendida,
Fuego que me hiela.

Las quinientas veces que pienso en ti, la caricia fuerte y el golpe lento,
Los mares en que nos ahogamos,
El vino que bebimos,
Las estrellas que miramos,
La música que escuchamos,
Los besos que nunca nos dimos,
Las veces que nos pensamos,
Las tantas veces que dijimos “tú y yo”

Escucho música, escucho nuestra melodía,
Escucho al lento sol que me canta,
Que me dice que te alumbra a ti también,
En algún lugar lejos de mí,
En algún lugar cercano a él.

No sé que tenga la Luna, que viéndola a ella te observo a ti,
A tu cara blanca y tus pálidas mejillas,
Será por que su idea asociada con fantasías inútiles,
Hace romanticismo puro…

Escucho música, te escucho…


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