lunes, 30 de junio de 2008

Reencarnación

1152
España
Algún hermoso bosquecillo.

Constanza se sentó con cuidado recargando su espalda sobre el tronco. El cabello negro se le venía a la cara y ella con delicadeza lo regresaba a su lugar intentando meterlo en vano de nuevo a la trenza, recargó la barbilla en sus rodillas. Su ropa sucia le ceñía la cintura con sensualidad. Suspiró temiendo que el no viniera. El crepúsculo se acercaba y ella tendría que regresar. Un ruido. Volteó. El viendo había movido las ramas.

Más tiempo esperando, se impacientaba y el corazón le latía a veces con fuerza y a veces no. Llegó corriendo.

- ¡Alvar! – sonrió.
- ¡Lo siento, Constanza! No me quedo mucho tiempo. Les he dicho que se me ha escapado una oveja, pero todas están en el corral y como sabes no son muchas, y no quiero pensar que harán si se dan cuenta del engaño. De todos modos, te amo.

El tímido beso se apasionó de pronto, al poner Alvar las manos en la divina cintura de Constanza. La apretó suavemente y después se alejó con delicadeza pero repentinamente.

- Me voy. ¿Puedes mañana, a la misma hora aquí?
- Si, Alvar. – sonrió otra vez.

Un beso corto. Alvar corría a su casa de regreso. Vuelven a juntar los labios. Se va corriendo. Esta vez si. Adiós.

LAS ALMAS VOLARON

2008
México
En el cuarto de Carmen.

Sentada en la cama, Carmen esperaba el mensaje. Su mamá no sabía nada de lo que tenía con David. Puso el celular en vibrador para que ella no lo escuchara y no preguntara quién era. Se quitó el fleco de la cara, que de todos modos regresó. Volvió a ver la hora… 10:33 p.m. ¿Dónde estaba? ¿Se olvidó ya de mí? ¿Se quedó sin crédito?

Vibró por fin. Mensaje de Alma. Púdrete… ¡David, ¿dónde estás?! Alma… ¿Qué importa ahora la tarea de matemáticas? Otros cinco minutos. Vibró. Mensaje de David… sonrió.

Y decía “Perdona nena, ya casi no tengo crédito, este es mi último peso, pero tenía que ser para ti, para decirte que te amo y que siempre pienso en ti, hermosa… ¿te puedo ver mañana a la hora de receso? Te quiero”.

Ella le respondió. “Yo también te amo, si, nos vemos mañana David”. El corazón de Carmen estallando.

2 comentarios:

Novak dijo...

Nosotros somos los complejos, los sentimientos son simples, no cambian.
Son como la materia, no se destruyen, estos se transforman.
Me gusto mucho, lo escrito.

Rock & Chau!

HEBOAR dijo...

ablamos por msn? (eboar_2@hotmail.com)